viernes, 18 de abril de 2014

La bruja que se volvió apóstol de Dios

Tomado de El Tiempo 14-03-16 


La hechicera es hoy una mujer de fe que advierte el peligro de la brujería.



La bruja, la más famosa y poderosa bruja que ha tenido el país, es ahora una mujer de Dios. Atrás quedaron los riegos, conjuros y maleficios, los entierros y brebajes que la convirtieron en la bruja de cabecera de políticos e importantes personalidades colombianas en las décadas de los 70 y 80.
Su testimonio apareció publicado en un polémico libro que escandalizó al país hace más de 20 años —en el que también se hablaba sobre política y narcotráfico— y fue recreado en una telenovela. No da la cara ni permite revelar su nombre por preservar su tranquilidad.
A simple vista, la bruja conversa es una mujer sin muchas pretensiones, una abuelita bonachona. Pero realmente es un tren desbocado. Su día comienza con el rezo del rosario, va a trabajar y a hacer negocios, es madre de familia, lidera un grupo de oración, va a misa, visita amigos y cuando puede sale de parranda; pertenece a un grupo provida que lucha contra el aborto —con el que sale a hacer marchas, convence y ayuda a jóvenes para que no aborten— y recorre el país dando conferencias sobre los peligros de la brujería.
Es bajita. Lleva la cara sin maquillaje. Cuando habla, su boca es una metralleta que dispara palabras, refranes, plegarias. Se enfada y se desenfada. Se ríe a carcajadas que contagian. Habla, alza las manos y abre los ojos, un par de lámparas que miran profundamente e intimidan. Quienes la conocen la describen así: inteligente, recia, escandalosa, desparpajada, entusiasta, generosa, apasionada y dueña de una fe a prueba de todo.
«Ni a toda hora orando ni a toda hora parrandeando. Cuando le entregas todo a Cristo y le pides que haga lo que quiera contigo, ríete: el Señor es maravilloso, misericordioso. Yo me la paso pecando, pero Dios le va quitando a uno todo, hasta que lo pule», dice.
Antes de dar esta entrevista, advierte que para que se entienda su historia hay que conocer a la madre Alicia. Ella fue quien la rescató del mundo de tinieblas, «cuando era una bruja miedosa y cotizada», para convertirla en una guerrera de Dios. Más tarde, la hermana Alicia dirá que la entonces bruja es ahora un apóstol que ha traído a los caminos de Dios a casi todos a quienes les hizo brujería.
La exbruja habla sobre la monja que la salvó «a través de Cristo» y hace un resumen de su vida:
«Cuando conocí a la madre Alicia tenía una faldita azul oscura y una blusita gris. No sabía quién era. Fue en una iglesia. Yo era dizque católica, iba a misa —pero a misas cortas, porque las largas me daban sueño— pero hacía brujería. Lo único que hice fue cogerla, abrazarla y decirle: "Hermana, sálveme, yo hago brujería". Empezó a orar y me invitó a su convento. Me pidió que rezara el Rosario para que Dios nos dejara ver cosas al día siguiente. Estoy segura de que esa noche los cuadros de la casa se cambiaron de lugar. Le dije a mi marido: "Ve, los cuadros se están cambiando". Y me dijo: "Claro, son los brujos que vinieron por vos". La noche la pasé muy intranquila. Cuando nos vimos, la madre oró y yo boté gusanos chiquitos por la boca. Eso me aterró. Era una mujer exitosa, amiga de políticos. Creía tener el mundo a mis pies pero me faltaba lo más importante: Dios.
»La madre me llevó a donde un monseñor. Hice una confesión de toda mi vida, pero cuando llegué a la casa me llamaron a que hiciera un trabajito y dije: "¿Cuál es la bobada mía de irme a rezar en vez de ganar plata?" Volví a caer. Después de hacer mucha brujería y de visitar a tantos brujos, cualquier día acompaño a unas personas a hacer brujería y me empieza a picar el cuerpo, como si me clavaran alfileres; empiezo a sentir desasosiego, a no poder dormir. Busqué a un psiquiatra para ver si estaba loca. Y empiezo a perder muchísimo peso. Después supe que me habían hecho un maleficio. No era capaz de tragar y casi ni de hablar. Escuchaba una voz que decía: "Mátate.
»La madre Alicia y monseñor me hacían oraciones de liberación, hasta que un sacerdote me hizo un exorcismo. Fui con mi marido y con varias personas, entre ellas una amiga mía que era más bruja que yo y que de un momento a otro levantó el comedor con una sola mano, que era pesadísimo, lo elevó y se lo lanzó al sacerdote y lo tumbó. Y de la boca de ella salía puro humo. A otra amiga se le chamuscó el pelo. En el exorcismo vuelvo a vomitar gusanos, cae tierra del techo y escupo alfileres. Sí, alfileres. El sacerdote oraba. Yo empecé a botar esas cosas cuando escuché una voz que decía que matara al cura, que era muy alto y robusto, y no sé qué fuerza tuve y le tiré a la garganta y le clavé las uñas; él siguió orando, me puso la hostia consagrada, caigo al suelo, le pido perdón, le digo que ese ataque no había salido de mí y nos postramos ante el Santísimo. Desde ese momento quedo liberada del maligno y puedo retomar mi vida de la mano de Dios».
¿Cómo llegó a la brujería?
Cuando era muy joven conocí a una persona que adivinaba la suerte y a la que muchos visitábamos por pasatiempo. Esa persona me enseñó. Empecé con las cartas y el cigarrillo y me convertí en una experta. Fui llevando a otras personas a que creyeran en lo mismo en lo que yo estaba creyendo.
Y ahora es predicadora católica...
Es un caminar hacia Dios. Y para caminar hacia Dios hay que enseñarles a los otros a elegir el camino. Mis charlas parten de una vivencia y lo único que busco es que la gente no caiga en el error en que yo caí y que no cambien al único Dios que existe por una cantidad de dioses que pululan. Cuando hablo de esto me refiero a que no tenemos la confianza plena en el Señor ni la esperanza en Él. No sabemos pedirle y no lo tenemos como padre. Y creemos que una planta, un brebaje o una herradura tienen más poder qué Él.
¿Y cuáles son esos peligros?
Pregunto: ¿Quiénes se han hecho leer las cartas o han usado una pulsera para atraer buena suerte? Y la respuesta, casi siempre, es sí; casi todo el mundo lo ha hecho, por curiosidad. ¿Y qué pasa? Abrimos nuestro cuerpo y nuestro corazón para que entren espíritus del mal. Y aclaro: como existe Dios, existen la brujería y el poder del maligno. Pero la gente piensa que no hay nada malo en que le adivinen la suerte. Y pasamos la vida sin darnos cuenta de que permitimos que el mal entrara en nosotros. Por eso muchas veces no se encuentra vida laboral, la vida económica y el amor son un desastre, y esto puede trascender hasta la tercera o cuarta generación. Lo dice el Evangelio. Es una catástrofe espiritual.
¿Qué recomienda entonces?
Quienes se han metido en estas cosas, acudan a un sacerdote que los oriente y les haga una oración de liberación, o hagan una confesión de todo corazón para que los perdonen de ese atentado contra la fe de Dios. Si el caso es muy grave, tal vez requiera exorcismo. Pero debe ser con un sacerdote autorizado, no con cualquiera.
Usted les hizo mucho mal a muchas personas ¿Qué pasó con ellas?
Lo primero que hice fue llevar a esas personas a Dios. Y tuve la gran oportunidad de llevarlas a casi todas. En ese aspecto estoy muy tranquila porque les pedí perdón y traté de sacarlas de todo eso.
¿Y las personas que le hicieron brujería?
Cuando el padre me hizo el exorcismo les preguntó a los espíritus que me tenían poseída quiénes eran, que dijeran sus nombres, y eran dos compañeras de la universidad que no tenían por qué quererme ni por qué odiarme. Yo no voy a entrar a juzgarlas. Pudieron haber estado tan equivocadas como yo. ¿Qué las movió? Mi soberbia, porque yo me creía muy poderosa. Me las he encontrado. Una no me habla, pero con la otra sí he charlado. Están perdonadas.
En su época abundaban las brujas en Colombia. ¿Hoy es igual?
En todas las épocas hay personas que adivinan la suerte y hacen brujería. Mire la televisión y sus mensajes, que promueven a personas a las que se puede acudir cuando el marido se va o el novio se desenamora. ¿O no hay avisos que dicen: «Venga y le hablo sobre el futuro»? ¡Claro! En la calle entregan papelitos que dicen: «Atamos a su ser querido y si no llega, le devolvemos el dinero». La brujería es un negocio del maligno donde la persona algunas veces cree que está charlando y en otras sí sabe que con eso se hace el mal.
¿Se ha sentido tentada a volver a hacer brujería?
No, nunca más. No lo volvería a hacer. Me privo de muchas cosas, de tener objetos que yo sé que inducen al mal. Soy enemiga del I-Ching, de la nueva era, del feng shui, porque todo esto desplaza a Dios y yo quiero llevar a Dios en mi corazón. Hay que pedir fortaleza para no volver a caer. Cuando la gente dice «a mí no me entra ningún mal», yo me río porque para que no te entre nada tienes que estar confesado, comulgado, rezar el rosario. Esas son las armas.
¿Puede decir, entonces, que todo quedó atrás y vive tranquila?
En este momento no odio a nadie, no tengo rencores, no estoy herida por nadie. No sé si tenga enemigos gratuitos o alguien que me odie. Seguramente. A uno lo quieren o lo odian. Pero en este momento estoy en paz.
Esta mujer dará una conferencia hoy en el colegio Agustiniano Salitre, en Bogotá, a las 10 a. m., y otra en Popayán, el 21 de marzo.www.teleamiga.com
José Alberto Mojica Patiño

Redactor de El Tiempo

Editó en este blog: Gabriel Escobar Gaviria

martes, 26 de noviembre de 2013

El perdón

Queridos hermanos

A mí me encanta escribir sobre el perdón.

Pilar Castaño Valencia
La periodista: —Para alguien de su trayectoria ¿qué se siente estar expuesta de esta manera?

Pilar Castaño Valencia: —Mucho dolor. No hay cariño, no hay respeto. Aquí la gente se agarra de cualquier cosa para satanizar, para crucificar. Acaban con todo el mundo, le caen al caído. Aquí no hay conmiseración ni caridad. Por eso cuando recibí la carta de Gabriela la perdoné sin dudarlo porque acepta su error, acepta que cometió una grave falta, pide perdón. Y a mí me criaron con el perdón en mi casa. Fue lo primero que me inculcó mi mamá: la humildad y el perdón, y eso es lo que hay en mi alma.

Parte del reportaje Pilar perdonó a la ilustradora aparecido el 13-11-24 en el periódico El Colombiano de mi ciudad y en otros de mi país.

La historia resumida (para los que no la sepan).

Pilar Castaño Valencia es una periodista que ha tocado varios tópicos de su profesión y ha escrito cuatro libros sobre modas y acababa de terminar el quinto. Sus conocimientos sobre modas son muy vastos y sus libros son esperado y sus libros muy cotizados en el mercado. Para el quinto libro necesitaba un ilustrador y su hijo, adolescente, le presentó a la novia de uno de sus amigos. La joven es estudiante que estudia diseño gráfico en Nueva York. Pilar la recomendó con la editorial por cuanto las muestras le fueron satisfactorias. El libro salió al mercado e inmediatamente resultaron dos ilustradoras norteamericanas demandando plagio. Los colombianos que no terminamos de recuperarnos de una sorpresa ya estamos acostumbrados a recibir la siguiente. La honorabilidad de Pilar Castaño Valencia puesta en la picota por un plagio de algunas (no todas) ilustraciones de su quinto libro. El mundo se le vino encima, sin conmiseración ni caridad como dice en su respuesta. La pérdida que le ocasiona ese plagio a la editorial suma  ciento sesenta millones de pesos (aproximadamente ochenta mil dólares). Hasta que por fin la ilustradora dio la cara y en su carta de perdón mostró la ingenuidad adolescente y pidió perdón. El nombre y la magnanimidad de Pilar quedaron en alto para oprobio de los que la satanizaron y la trataron de corrupta.

Pero nos falta un punto que he callado a propósito para cerrar el origen del perdón y la humildad de Pilar; para desarrollar ese punto repito las últimas frases de la respuesta de Pilar:

—Y a mí me criaron con el perdón en mi casa. Fue lo primero que me inculcó mi mamá: la humildad y el perdón, y eso es lo que hay en mi alma.

Gloria Valencia de Castaño
¿Pero, quién es la mamá de Pilar? Mis compatriotas pueden retirarse, porque colombiano mayor de veinticinco años que no sepa quién es Gloria Valenciade Castaño, nunca se ha sentado en frente de un televisor. Pueden clicar su nombre para que vean la semblanza que de ella hace Wikipedia. Esposa de un solo marido fue siempre una gran señora y trabajó en la televisión colombiana desde sus inicios en 1954 hasta mediados de la década del noventa. No necesitó las frivolidades de la farándula para ser por siempre la primera dama de la televisión colombiana. Su esposo, Álvaro Castaño Castillo, fue su director y su compañero de trabajo en varios de sus programas. Vivió en las pompas del mundo sin contaminarse de ellas. Desconozco la espiritualidad de doña Gloria, pero, como dice Jesús en el versículo 20 del capítulo 7 de San Mateo, «por sus frutos los conoceréis». El perdón y la humildad que nos muestra hoy Pilar, las virtudes en las que más insistió el Salvador en su paso por este mundo, son los frutos de doña Gloria.

Gabriel Escobar Gaviria

Noviembre de 2013.

viernes, 27 de septiembre de 2013

«Santo Padre yo ya no hago más abortos, estoy a favor de la vida»

Un médico se convierte y entrega al papa el material con el que practicaba abortos


La historia de conversión de Antonio Oriente, actual vicepresidente de la Asociación Italiana Ginecología y Obstetras Católicos (AIGOC) estremece a quien la conoce. Hace unos días, tuvo la oportunidad de saludar fugazmente al Papa Francisco, a quien entregó los instrumentos quirúrgicos que usó por años para practicar abortos. En declaraciones a ACI Prensa, el médico narró su historia.
(Aci/InfoCatólica) Durante varios años Oriente practicó abortos por dinero. Provenía de una familia pobre y para él, el éxito era «avanzar» en su carrera y ascender de clase social.
Su historia comenzó a cambiar tras su matrimonio con María Carmela, una pediatra que amaba los niños. Pasaron los años y no podían concebir un hijo, mientras Oriente seguía —como él dice— «matando a los hijos de los demás».
Cada día al regresar a casa, el médico encontraba a su esposa llorando. Una noche decidió quedarse hasta tarde en su consulta porque «estaba destruido, y no podía volver así a mi hogar».
Aquella madrugada, una pareja de esposos llamó a la puerta de su consulta pensando que ocurría un problema con el médico. La pareja escuchó su historia de dolor y lo invitaron a participar en un encuentro de oración para lograr algo de paz.
«Desde entonces —afirma Oriente—, comencé a conocer a un Dios distinto al que conocía, porque anteriormente el cristianismo me parecía una obligación y lo odiaba. Este Dios era misericordioso y me decía: 

»—Ábrete a mí, abandona todo tu sufrimiento».

Nunca más muerte hasta la muerte

«Un día sentado ante el crucifijo escribí una carta al Señor, lo que yo llamo un testamento espiritual: Nunca más muerte hasta la muerte. ¿Qué clase de hijo soy yo que asesino a los hijos de los demás? Abandono la cultura de la muerte y abrazo la vida».
Oriente y su esposa comenzaron a llevar una vida de católicos comprometidos y poco tiempo después, tras varios años de intentos frustrados, María Carmela quedó embarazada.
«Con este embarazo milagroso, el enfermo dejó de ser un trozo de carne para mí, se convirtió en un trozo de la carne del Cristo al que tenía el privilegio de tocar con mis manos, y desde ese día, dediqué totalmente mi vida a Cristo y a la lucha de la vida», agregó.

Su encuentro con el papa Francisco

El 20 de septiembre pasado Oriente pudo estar cerca del papa Francisco en la audiencia privada que el Papa concedió a los participantes de la Conferencia Internacional Mater Care que se celebró en Roma.
Oriente no formaba parte de la delegación de ginecólogos que saludaría al Santo Padre. Sin audiencia reservada ni pase alguno, Oriente decidió viajar a Roma para unirse al Mater Care.
Horas antes de tomar su vuelo pasó por su consulta y «como un robot», según explica, se dirigió a la silla de los pacientes para mirar en su base. Encontró ahí una estampa del año 1999 de la Virgen de Luján, la patrona de Argentina, país natal del papa Francisco.
En ese instante, Oriente comprendió que debía tomar la imagen consigo y volar con más decisión que nunca hasta Roma.
«Al llegar a la Sede de Pedro —cuenta—, me encontré con un obispo, le dije que recorrí 800 kilómetros hasta llegar hasta allí y que traía conmigo las herramientas del aborto para deponerlas ante el papa. La Virgen estuvo conmigo».
El médico atribuye la imagen de la Virgen de Luján a una paciente argentina que hace muchos años debió dejarla allí. La mujer pedía un aborto, pero él la disuadió y hoy día «es profundamente feliz junto a su hijo».

Santo Padre, yo ya no hago más abortos

En su encuentro fugaz con el Papa le dijo: 

—Santo Padre yo ya no hago más abortos, estoy a favor de la vida, quisiera una bendición para los médicos que quieren formar un equipo sanitario a favor de la vida.
El ginecólogo le entregó en ese instante una bolsa con el material quirúrgico, a lo que el Papa le respondió —según relata Oriente—: 

—Esta noche haré una oración. Esto lo tengo que llevar conmigo a mi habitación a Santa Marta». Luego le impuso sus manos y le dijo: «Usted está bendecido y luche por la vida.
Oriente explica que con este gesto, «los instrumentos de la muerte fueron abandonados a los pies del sucesor de Pedro en la Tierra, tal y como la muerte se pone a los pies de Jesús a favor de la vida.

Tomado de Infocatólica.

Me odian


Me odian los dos sacerdotes con los que he venido a Lourdes. Habían escogido un hotel a escasos cincuenta metros de la gruta para no tener que andar. 

Después de rezar por la mañana y celebrar la Misa en la capilla de San José, me he dicho: «Voy a conocer la Comunidad del Cenáculo» (Para quien no conozca la Comunidad del Cenáculo, se dedica a liberar a personas de sus adicciones, conozco a uno que pasó unos años allí y le dije que vendría y a ver si un chaval de mi parroquia se decide a venir). 

Pensaba venir solo pero dijeron: 

—Te acompañamos. 

Y nos pusimos a andar a las doce de la mañana, con un calor húmedo y pegajoso, todo el rato cuesta arriba desde las 12 hasta las 14 (ida y vuelta). Desde entonces me hablan poco y me miran mal. La verdad es que venían a descansar y nos hemos pasado el día andando. Es normal que me odien…, un poquito.

«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».


¿Por qué? ¿Qué podía hacer presagiar en ese momento ese odio hacia Jesús? Nada, todo lo había hecho bien. Sin embargo los planes de Dios se cumplen. Y también pasa eso en nuestra vida. Tal vez busquemos a Cristo para descansar, y sin duda lo haremos. Pero cuanto se pone en camino en nuestra vida y decimos que queremos acompañarle, no nos extrañe que nos encontremos con la cruz. Nos encontraremos con el peso del calor, de las cuestas arriba, de la incomprensión de los buenos y de los malos, muchas veces con el desprecio. Y entonces hay que recordar ¿A quién seguimos? ¿Nuestros intereses, nuestra comodidad, incluso a nuestra felicidad? No, seguimos al Mesías, al Hijo de Dios vivo. Y ninguna dificultad podrá apartarnos del amor de Cristo. Entonces el camino es gozoso, aunque doloroso muchas veces. La meta es clara y el paso se vuelve firme y del dolor nace la alegría.


«Haced lo que él os diga».


Siguiendo las palabras de María no tendremos miedo de seguir a Cristo con radicalidad evangélica, y esas raíces tienen forma de cruz.

Tomado de Oración y liturgia. Archidiósecis de Madrid.  Comentarios a las lecturas,

miércoles, 21 de agosto de 2013

El sacerdote de los hambrientos

Daniel Saldarriaga lidera el Banco de Alimentos, proyecto que llegó a 100.000 toneladas entregadas.


Tomado de El Tiempo 13-08-18



No sabe lo que es sentir hambre, pero se la calma a 120.000 bogotanos al día.
Debido a sus 1,89 metros de estatura, parece más un basquetbolista retirado que un sacerdote bonachón que lidera el Banco de Alimentos, programa social de la Arquidiócesis de Bogotá que esta semana llegó a las 100.000 toneladas entregadas en 12 años. (Vea imágenes del trabajo diario del padre Saldarriaga en el Banco de Alimentos).
«Nos dedicamos a salvar alimentos ya maduros que quedan en los almacenes de cadena, excedentes de cosecha y otras donaciones en especie. Aquí nada se pierde», dice el padre Daniel Saldarriaga Molina, de 49 años y nacido en Medellín un sábado santo.
Saldarriaga le atribuye a la voluntad divina que el entonces cardenal Pedro Rubiano le haya encomendado la misión de organizar un banco de alimentos similar a los que a finales de la década del noventa arrancaban en la capital antioqueña y en Cali. (Vea la infografía: La obra del sacerdote en cifras)
«Yo era el sacerdote de la iglesia de Tibabuyes, en Suba, y no tenía experiencia en esa labor», afirma Saldarriaga, un secerdote que no ha tenido problema en quitarse la sotana y ponerse el overol a la hora de ir por una donación. Así lo hizo, por ejemplo, en la Navidad del año 2001, cuando apenas comenzaban.
Se fue en el viejo Dodge 48 de su parroquia a recoger unos pasabocas de la empresa Colombina. «Cuando me vieron llegar en semejante cacharro me sabotearon. Me dijeron que para llevar la carga se necesitaban mínimo cinco furgones», cuenta el padre. Los bodegueros le explicaron que si no se llevaba la mercancía tendrían que destruirla en el relleno Doña Juana. El sacerdote les preguntó qué era más fácil: ¿botar tanta comida o ayudarle a transportarla. Ese mismo día, tres pisos de su iglesia sirvieron para guardar los confites que fueron repartidos en menos de tres días. En otra ocasión, se obsesionó con una bodega en Paloquemao, sede actual del banco, que le había pertenecido a una fábrica de papas fritas, pero que para los miembros de la junta directiva, encabezada por Arturo Calle, Ramiro Escobar, Francisco Guaquetá y Julia Ulloa, era imposible de comprar, pues valía 1.880 millones de pesos.
En plena reunión para tratar el tema, en el Metropolitan Club, Saldarriaga aseguró que la plata ya la tenían. Todos quedaron fríos. «Arturo Calle preguntó que si teníamos todo eso y yo le dije que sí, que estaba en los bolsillos de él y de los demás miembros. Me aplaudieron y pudimos comprarla», dice.
Otra anécdota campeona que dibuja su espíritu de comerciante tiene que ver con la manera como logró que el último Chevrolet Spring que se ensambló en Colombia, en el 2006, se lo regalaran al banco y no a otra organización. «Le dije a la gente de Colmotores que yo convencería al cardenal Rubiano de subirse al carro y promocionarlo».
Y así fue. La eminencia salió en los medios manejando la nave, pudo ser rifada y dejó una ganancia de 157 millones de pesos. ¿Y algún caso lo ha marcado? «Una mujer de Patio Bonito que pese a su pobreza les da de comer a ochenta niños y a cuarenta viejos», remata.
FABIÁN FORERO BARÓN
Redactor de EL TIEMPO

domingo, 11 de agosto de 2013

Una oración en cada dedo


Esto lo enseñó el papa Francisco y soy uno más que lo divulga:

1.El pulgar es el más cercano a ti. Así que empieza orando por quienes están más cerca de ti. Son las personas más fáciles de recordar. Orar por nuestros seres queridos es una dulce obligación.

2.El siguiente dedo es el indice. Ora por quienes enseñan, instruyen y sanan. Esto incluye a los maestros, profesores, médicos y sacerdotes. Ellos necesitan apoyo y sabiduría para indicar la dirección correcta a los demás. Tenlos siempre presentes en tus oraciones.

3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes. Ora por el presidente, por los congresistas, por los empresarios, y por los gerentes. Estas personas dirigen los destinos de nuestra patria y guían a la opinión pública.. Necesitan la guía de Dios.

4.El cuarto dedo es nuestro dedo anular. Aunque a muchos les sorprenda, es nuestro dedo más débil, como te lo puede decir cualquier profesor de piano. Debe recordarnos orar por los más debiles, con muchos problemas o postrados por las enfermedades. Necesitan tus oraciones de día y de noche. Nunca será demasiado lo que ores por ellos. También debe invitarnos a orar por los matrimonios.

5.Y por último está nuestro dedo meñique, el más pequeño de todos los dedos, que es como debemos vernos ante Dios y los demás. Como dice la Biblia "los últimos serán los primeros". Tu meñique debe recordarte orar por ti. Cuando ya hayas orado por los otros cuatro grupos verás tus propias necesidades en la perspectiva correcta, y podrás orar mejor por las tuyas

viernes, 2 de agosto de 2013

Bergoglio, la Mano de Dios

Autor: Rubén Darío Barrientos
1. de agosto de 2013
Tomado de El mundo, Medellín (13-08-01).
Descripción: http://www.elmundo.com/images/fotosinternas/110311080330RUBEN%20DARIO%20BARRIENTOS.jpg
En Argentina dicen que los ídolos de leyenda, son Gardel, Maradona y Evita Perón. Pero el papa Bergoglio, ya ha irrumpido triunfante en esa lista exclusiva e infinita de la grandiosidad. Y si a Maradona lo conocen en el mundo como la Mano de Dios (Partido Argentina-Inglaterra, cuartos de final, Copa Mundial de Fútbol 1986, estadio Azteca de México, 22 de junio, gol empujado con la mano izquierda por Diego Armando, minuto 6.° del segundo tiempo) ese apelativo se lo va a pulverizar rapidito el papa Jorge Bergoglio al inmortal futbolista argentino, recién operado de una insuficiencia visual por presbicia.

Con un estilo fiel al Evangelio, que les da protagonismo a los más necesitados, sus palabras son sencillas, directas, afables y cargadas de un aluvión de fe. Ya lo dijo: «Quiero una iglesia pobre y para los pobres». No podemos perder de vista que Bergoglio proviene de la Compañía de Jesús, estudiosa de las raíces teológicas. El papa abre los brazos, como significando inclusión, despunta frases cortas y convence. Fue portada en Time y los libros que recogen su biografía se han agotado en muchísimos países. El 23 de junio, hablaron en España del «efecto Bergoglio» de sus primeros cien días de pontificado.

Su cuenta Twitter rebasó los siete millones de seguidores, confirmando que es un fenómeno de comunicación de todos los tiempos. El Papa se agiganta en América Latina por su humildad. No en vano renunció a vivir en el suntuoso apartamento pontificio. Así mismo, ha preferido el blanco de la sotana. Su anillo del pescador es de plata y no de oro como vitaliciamente pareciera ser; porta un crucifijo de hierro (el mismo que trae desde su arzobispado en Argentina); sus zapatos negros reemplazaron los mocasines rojos de marca y sus medias son negras y no blancas.

Cabeza visible de 1.200 millones de católicos en el mundo, acaba de concluir con un sonoro éxito las jornadas mundiales de la juventud en Brasil. Desprendido de la vida, prefirió el riesgo del contacto con la gente, sacrificando seguridad y blindaje, rodeado de millones de personas y ensordecido con los vítores lanzados. Quiere andar por las calles de Roma para «no estar enjaulado», según lo ha predicado, urge hacer una profunda teología de la mujer, no ceja en su empeño por buscar que los jóvenes se acerquen a Dios y ha enfrentado los escándalos vaticanos con vehemencia.

Ha disparado la religiosidad en muchos países y en Argentina, por ejemplo, los indicadores pasaron del 72 % al 84 %. A sus 76 años, parece un pipiolo que quiere ser y parecer, amén de romper protocolos y evangelizar con fervor y entusiasmo. Ya ha salido sin estola al balcón pontificio y su ola de ilusión despierta furor porque sus frases se deslizan con limpieza y quieren cambiar al mundo. Es caudillo, aún sin publicar documentos relevantes: meramente lo es, con sus palabras como salidas de la Mano de Dios.

Su nombre Francisco es un homenaje a quien exhorta con el ejemplo. Utiliza un sillón de madera tapizada (no un mueble de oro) y ora muchas veces tendido en el suelo. El jesuita pamplonés José Enrique Ruiz dijo algo preocupante: «Si el Papa sigue cambiando tantas cosas, lo pueden matar». Yo no había pensado en eso, pero hay mafias de la corrupción y del abuso de poder que podrían conspirar. Dios guarde a Bergoglio.